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Olivia Wilde: de la vez que Mick Jagger la mandó a dormir a la pareja que le rompió el corazón

La actriz que se hizo famosa en la serie Dr House nació en una familia de intelectuales y desde chica estuvo rodeada de celebridades. Vivió tres romances intensos e inolvidables

Olivia Wilde: de la vez que Mick Jagger la mandó a dormir a la pareja que le rompió el corazón

4 Sep, 2023
Por Susana Ceballos
En la cuarta temporada, los fanáticos de la serie Dr House quedaron alucinados con un nuevo personaje: la doctora Remy Beauregard Hadley, a la que el sarcástico médico apodó Thirteen (Trece). Al ver a esa actriz de intensos ojos azules y cejas extrañas pero perfectas, era imposible no preguntarse: “¿Quién es esa chica?“. La respuesta llegaba con los créditos. Se trataba de Olivia Wilde, que había interpretados pequeños papeles en las series The O.C. y Skin pero que -nacida en el año 1984- ya había vivido una vida movida con amores muy intensos.
Olivia Wilde en realidad se llama Olivia Jane Cockburn. Su abuelo Claud Cockburn fue un famoso periodista y escritor que luchó junto a Ernest Hemingway en la Guerra Civil Española, y que entre sus amigos estaba el autor Graham Greene. Aunque la nieta nació en Nueva York creció en Washington porque su padre, Andrew Cockburn, era un famoso periodista británico editor de la revista Harper’s y su madre, Leslie, era productora en 60 minutos, uno de los programas periodísticos más prestigiosas y por el que ganó varios premios entre ellos un Emmy, el premio de periodismo Robert F. Kennedy y el George Polk.
Con su hermana mayor, Chloe, y su hermano menor, Charlie, a Olivia no le resultaba extraño ver que sus padres invitaban a distintas personas a su casa. Los padres solían anunciarles que se sumaría a la mesa familiar “alguien del trabajo” y si en la mayoría de los hogares ese alguien sería solo un compañero de oficina, en la casa de los Cockburn no era tan así. Los invitados “del trabajo” podían ser Steven Spielberg, que en vez de hablar del clima comentaba que había terminado de filmar Indiana Jones y la última cruzada, mientras intentaba convencer a Julia Roberts para ser parte de Hook, o el escritor Salman Rushdie, que entre bocado y bocado describía sus andanzas en Nicaragua y les dejaba de regalo La sonrisa del jaguar, el libro donde las plasmó.
Si esta lista de celebridades provoca la envidia de más de uno, no era así para la pequeña Olivia. Para ella, solo eran amigos de sus papás, gente extraña que venía a romper la tranquilidad cotidiana. Por eso, cuando con cinco años vio que uno de esos invitados se sentó en su silla en la mesa familiar, no dudó en increparlo y pedirle que se levantara. La respuesta que recibió fue: “No, tú eres la que se tiene que ir a dormir”. El que la mandaba a dormir era… Mick Jagger. “Se terminó convirtiendo en un chiste recurrente cuando hablo con mi madre. Cada tanto me pregunta: ‘¿Te acordás de esa vez en la que Mick Jagger te mandó a dormir?’”, contó en varias entrevistas.
A los ocho años decidió que quería ser actriz, pero en vez de enviarla a una escuela de arte la anotaron en un internado en Massachusetts. Aunque sus padres eran militantes demócratas, la escuela era tan prestigiosa que poco les importó que por esas aulas habían pasado George Bush y George Bush Junior. En las vacaciones el destino era Irlanda; cuando sus padres salían no quedaba al cuidado de una niñera adolescente sino de Christopher Hitchens, un escritor, periodista, ensayista, orador, crítico literario y polemista angloestadounidense muy amigo de la familia.
En la adolescencia, convencida de hacer un camino en la actuación y que lo lograría por talento y no por portación de apellido, Olivia cambió el Cockburn por Wilde y de paso expresó su amor por el escritor Oscar Wilde. En el 2003, con 19 años, logró un papel menor en la serie Skin, mientras vivía un romance mayor en su vida.
Olivia había conocido y se había enamorado de Tao Ruspoli, un documentalista italiano que además era hijo del príncipe y bon vivant romano Dado Ruspoli. Ruspoli padre no solo era el supuesto inspirador de la película La dolce vita, también -según contó Olivia- fue “amigote de los Stones y de Dalí, compañero de orgías con Brando; ¡hasta tenemos fotos de él bañando a Brigitte Bardot!”.
La actriz conoció al italiano a fines del 2002, gracias a un amigo en común que los presentó. Ella desconfiaba de la presentación ya que Ruspoli vivía en… un micro escolar. Le explicaron que el autobús era no solo su vivienda sino un estudio móvil para un colectivo de cine que había fundado, y el panorama cambió.
La actriz sabía que Ruspoli era por linaje un príncipe italiano. En la primera cita no esperaba que él apareciera en una carroza ni en una autazo pero tampoco en un viejo Thunderbird, calzado con chancletas y el pelo alborotado. Esa actitud rebelde y desprejuiciada la cautivó de inmediato. Con 19 años se enamoró de ese italiano una década mayor, de “mundos completamente diferentes, pero con la misma misión: unir el cine y el arte con algún tipo de activismo político”, revelaría en The Observer.
Seis meses después de la primera cita, Olivia y Tao se casaron. Lo hicieron en el mismo micro donde Tao vivía y con solo dos amigos como testigos. Su padre quedó tan impactado por la noticia que tuvo un pequeño ataque al corazón del que logró reponerse. Aunque casada con un príncipe, Olivia no asistía a eventos reales ni tenía acceso a fabulosas tiaras. “Como es solo un título papal, no tiene mucha importancia, pero los Ruspoli tienen un hermoso castillo y un palacio en Italia -el Palazzo Ruspoli de Roma-, así que eso me hace sentir como una princesa”, aseguraba divertida en la revista TVGuide.
Con Ruspoli dejaron el micro escolar y se instalaron en un loft en Venice Beach, que decoraron con cuadros de arte abstracto y muebles étnicos. No se juraron amor para toda la vida, pero sí buena convivencia para todos los días. “Estábamos muy abiertos a la idea de que si no funcionaba, lo dejaríamos seguir su curso. Sin presiones”.
Ocho años después, en febrero de 2011, la pareja anunció su separación. La noticia sorprendió porque el matrimonio parecía estable y feliz. Tuvo que pasar un año para que la actriz diera algunas pistas sobre ese divorcio. En el programa británico The Conversation explicó que “tenía la sensación de que el matrimonio impedía que creciese como persona. Creo que empecé a ser honesta conmigo misma. Al mirarte en el espejo y darte cuenta de que eres la persona más afortunada del planeta, que tiene una vida en la que todo parece perfecto, y que además la compartes con una persona extraordinaria y, sin embargo, ni él ni tú conseguís ser felices, te das cuenta de que algo falla”.
Convertidos en ex siguieron siendo amigos y más de una vez se los vio almorzando juntos. Aunque el divorcio fue cordial, también doloroso. “Cuando atraviesas por una ruptura pierdes la fe. Sientes que has fracasado, sin embargo, este año tan traumático me ha hecho mejor actriz. Lo bueno de divorciarte joven -si es que hay algo bueno- es que te das cuenta de que en la vida no existe un horario”, declaró Wilde en la revista Town and Country.
Enfocada en su trabajo, el amor volvió a la vida de la actriz. Comenzó a salir con el actor y comediante Jason Sudeikis. Se conocieron en 2011 en una fiesta celebrada por el final de temporada de Saturday Night Live, programa en el que participaba el actor. Él acababa de romper un matrimonio de seis años con la guionista Kay Cannon. Recién separados, Cannon y Wilde eran reacios a volver a enamorarse. “Tuve el presentimiento de que en el momento en que la besara, no besaría a nadie nunca más, así que debía tener cuidado con eso”, contaría Sudeikis.
Con Cupido neutralizado fue una amiga de Olivia la que incentivó el romance. Le dio el número telefónico del comediante y la animó a llamarlo. Él siguió siendo reacio al encuentro. “No hice ningún movimiento. Estaba muy, muy ocupado con otras cosas. Y lo siguiente que sabes es que dejé de estar ocupado, ella dejó de salir con alguien y luego se fue a las carreras. Nos volvimos a presentar y el universo tenía más reservado para nosotros”, contó en The Late Show, de Stephen Colbert.
Si Sudeikis estaba indeciso, Olivia ya no. “No podía esperar a sentarme y escucharlo hablar. En nuestra primera cita, en la ciudad de Nueva York, salimos del restaurante a las 2 a.m. No me besó y yo estaba locamente enamorada; estaba abrumada”. La reticencia terminó y el amor los atrapó. Con la experiencia fallida de sus bodas, decidieron comprometerse pero sin ceremonias ni formalidades. En 2014 nació Otis, su primer hijo, y en 2016 llegó Daisy.
Mientras, Olivia se iba convirtiendo en una de las figuras más importantes de Hollywood. En el cine trabajó en producciones como The Girl Netx Door, Conversations with Other Women, Alpha Dog, Tron Legacy y Her, entre otras. Mientras se destacaba como actriz, decidió probar la silla de directora con Free Hugs, su primer cortometraje. También dirigió un video de la banda Red Hot Chili Peppers, para debutar como directora de cine con la película La noche de las nerds, protagonizada por Beanie Feldstein y Kaitlyn Dever.
En medio de la vorágine laboral se coló una noticia de su vida personal que pocos esperaban: su divorcio de Sudeikis. Anunciaron la ruptura en 2020. “Comprenderé mejor el por qué dentro de un año, aún mejor dentro de dos, y más aún en cinco, y pasará a ser una etapa de mi vida, se convertirá en un capítulo, en un párrafo, en una línea, en una palabra hasta llegar a un garabato”, decía Sudeikis, dejando entrever que la separación, aunque sin escándalos, no fue de común acuerdo.
Meses después, en enero de 2021, Olivia fue fotografiada por primera vez tomada de la mano de Harry Styles, en la boda del mánager y amigo íntimo del cantante. Lo que hasta ese momento era trascendido se convirtió en certeza. La actriz estaba en pareja con el ex integrante de One Direction. “Para mí, es muy moderno”, aseguraba Wilde de Styles, “y espero que esta marca de confianza como hombre que tiene Harry -verdaderamente desprovista de cualquier rastro de masculinidad tóxica- sea indicativa de su generación y, por lo tanto, del futuro del mundo. Creo que él está defendiendo eso de muchas maneras, encabezando eso. Es bastante poderoso y extraordinario ver a alguien en su posición redefiniendo lo que puede significar ser un hombre con confianza”.
En noviembre de 2022 decidieron tomar caminos distintos. Lo que habría denotado la ruptura entre ambos habría sido el arduo trabajo y las apretadas agendas. Wilde hoy vuelve a estar sin pareja, algo que al parecer no le preocupa. Ya lo sentenció Gregory House: “Estar en una relación no siempre significa compañía y estar soltero no siempre significa soledad”.

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