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Folklore, comidas típicas y mesa larga: la nueva peña que ya es furor en La Plata

Rabieta, la cervecería artesanal, propone un domingo en familia acompañado de sabrosos platos de comida y folklore.  

Folklore

La cervecería local Rabieta se prepara para la tercera edición de la Peña Malcriada, un espacio pensado para que las familias platenses puedan disfrutar de una jornada distinta, acompañada de folklore y comidas típicas; que tendrá lugar este domingo 10 de septiembre desde las 12 en 9 y 53. La propuesta promovida por el hijo del gran músico de folklore Chango Nieto, busca acercar la experiencia dominical que vivía la familia en la década de los 70 y 80, con una mesa larga, guitarras y un fogón. 

La Malcriada ya desembarcó en la ciudad y los fines de semana en la ciudad cuentan con una propuesta innovadora en Rabieta que, según aseguró el propio Hernán Nieto a un portal local de noticias, “es la mejor o una de las mejores cervezas artesanales del país”.

El 9 de julio pasado se llevó adelante la primera edición de la Peña Malcriada, que contó con la participación de Los del Portezuelo y Los Colorados. La apertura del show estuvo a cargo de Hernán, compositor y anfitrión del evento que busca recuperar los espacios donde la música popular argentina sea la protagonista. En tanto, de la segunda edición, celebrada el 6 de agosto, participó ni más ni menos que Peteco Carabajal y en esta tercera edición la música estará a cargo de Néstor Garnica, Hernán Nieto y Jimena Carmona

Malcriada es resultado del trabajo familiar y busca “reeditar” el espacio que supo imponer como sede del folklore, Chango Nieto con la Peña La Vizcachera, que tuvo lugar en la ciudad de La Plata entre las décadas del 70 y 80. Esta nueva versión, propone una jornada ideal para disfrutar con “amigos del folclore, amigos personales y la familia”. 

En una entrevista con un portal local de noticias, Hernán Nieto contó que durante su niñez, los domingos en su casa eran en familia y acompañados de los músicos que participaban de las peñas del Chango y que eran almuerzos muy “bohemios”. Además, aseguró que pese a haber vivido casi 20 años en Europa, cuando se habla de sentimientos, elige volver “a mi música, a mis raíces porque es donde pertenezco”. También reveló que el proyecto de la peña es producto de “extrañar esas juntadas” de domingo. 

-¿Qué es lo que la Peña Malcriada busca improntarle a la cultura platense?

-Busco que la gente pueda disfrutar y gozar, de lo mismo que mi familia o la gente que está acostumbrada a ir a este tipo de peñas. Es un ambiente muy especial, se mezclan sabores, olores de comidas autóctonas, es muy argentino y tiene mucha tradición. Dónde se tiene a los artistas a una distancia de cinco metros y genera un ambiente único. Aparte en este espacio de Rabieta, la jerarquiza porque es una cervecería hermosa y termina también siendo un espacio muy ameno para estar.

-¿Cómo fue la primera la primera edición de Malcriada donde fuiste parte del show y qué podés adelantar de la tercera peña?

-Canté en la primera, en la segunda y voy a cantar también en la tercera, soy el anfitrión. Por ahí en la próxima le toque el paso a mi hermana que canta también. La primera edición fue una fiesta. Hago hincapié en la segunda edición, que vino Peteco Carabajal que fue algo único, bajó del escenario y se fue a tocar el violín entre las mesas con la gente. Desde que abrimos las puertas la gente ya vino a pasar un momento fantástico, aplaudieron, se levantaron a bailar y cantar. La verdad que fue una fiesta, ahora se avecina la próxima peña, que también viene un gran músico de Santiago del Estero, Néstor Garnica que vive en Villa Elisa hace unos años y conoce mucho la ciudad. Actualmente está viajando por todo el país con su violín. Aparte, le dio una impronta a la música folklórica muy linda, él vivió en Holanda y estudió música clásica. No es solamente un violinista del monte, es una persona muy preparada académicamente. 

-¿Hay intenciones de hacer las las peñas más seguidas en algún futuro quizás no tan lejano?, ¿Malcriada es un proyecto ya cerrado o tienen otros condimentos pensados para adicionarle?

-Las peñas son, casi siempre, los primeros o segundos domingos del mes al mediodía y duran entre seis y siete horas. Mi intención no es sólo mostrar nuestra música nativa, sino irnos para otras musicalidades, ya sea la brasilera, cubana y otras, también nativas pero de otros países vecinos que son hermosas. Sería muy lindo darles espacio. Nuestra idea también es tener guitarras disponibles, para que cuando termina el artista de cantar, la gente agarre una guitarra y desde su mesa pueda cantar una canción. Hay muchos peñas en Salta, Santiago de Estero y Córdoba donde las peñas son abiertas, entonces la gente va con su instrumento o les prestan un instrumento, van dando turnos y cada uno arranca una canción, termina y arranca otra mesa. Eso genera relaciones humanas a través de la música que es muy lindo. 

-¿Qué es lo que más se disfruta de una peña?

-Lo que me atrae del formato peña es que uno se puede sentar, comer, compartir con amigos y tener un artista a metros de distancia, no conozco otro estilo de lugares donde uno pueda ir a disfrutar de ese tipo de show. Un lugar familiar donde uno pueda ir con su familia a experimentar la música en vivo. Lo hacemos porque lo disfrutamos, mis hermanos se han encargado de toda la comida regional. Ellos tienen una casa de comida regional que se llama La Vizcachera, a la vuelta de Rabieta y hacen empanadas, locro, tamales, humitas, todas comidas autóctonas. Estas son todas las recetas familiares que vienen de mis abuelas salteñas, así que son comidas muy ricas, es muy artesanal. 

-¿Se podría decir que el folklore es parte de tu ADN y el de tus cinco hermanos?

-Así es, mi padre el ‘Chango’ Nieto fue uno de los referentes de la música argentina, sobre todo en esa época de oro del folklore -entre los 50 y 70- donde llegó movilizado por los gobiernos, porque no deja de ser un hecho cultural propio de una expresión nacional que tiene que estar impulsado por los gobiernos. En esa época fue así y el folklore accedió a todos los niveles sociales. Creo que por eso obtuvo el apogeo que tuvo después porque llegó a todos los estadios sociales. Desde las clases más bajas hasta las más altas consumían folklore. 

-¿Cómo eran esos domingos en familia cuando eras chiquito?, imagino hay algún condimento especial tenían, no era un día cualquiera

-Los domingos en familia siempre fueron hermosos, no sólo porque se juntaba la familia, que siempre tuvimos familia muy grande, sino también porque venían músicos. Más que nada lo que recuerdo es que venían con el condimento de que estaba La Vizcachera esta peña, que quedaba una cuadra de mi casa, entonces los artistas un sábado a la noche hacían previa, venían a mi casa, sacaban sus guitarras y empezaban a cantar. Al artista folclórico le gusta mucho eso, a veces le gusta más cantar alrededor de una mesa que en un escenario, es más de guitarreada que del escenario. Arrancaban la música, después iban caminando a la peña y después cuando terminaba volvían. Muchas veces se quedaban trasnochando, hasta el domingo al mediodía donde a veces se armaba de vuelta el asado del mediodía con estos artistas que se quedaban trasnochados. Fueron muy bohemios, pero cuando uno crece alrededor de toda esa bohemia, todo ese canto viene muy cargado de emociones, de poesía, de sentimientos y cuando uno se acostumbra a vivir eso, después si no lo tiene, uno lo extraña. Es algo que uno extraña, realmente mis hermanos y yo siempre añoramos y extrañamos esas juntadas. 

-¿Creés que con el auge de la cervecerías -ustedes estarían rompiendo un poco con eso-, pierde protagonismo el folklore?

-No, creo que todo va de la mano con nuestra cultura. La artesanía de la cerveza, hoy en Argentina se realizan cervezas propias con nuestros lúpulos, son propiamente argentinas. Soy un gran defensor y luchador, esto también lo hago porque siento hasta un ‘legado’, por así decirle, de mi padre, de ver como él dejó su vida para llevar nuestra música a cada rincón del país, subiendo a su auto, manejando y arriesgando la vida. No solo porque era su trabajo sino porque él amaba nuestra música y eso nos transmitió a nosotros, creo que que es importante que una nación ame y respete su música porque es algo que es nuestro, está creado por nosotros. Eso es algo que me encanta, viví casi 20 años en Europa y pude experimentar otras músicas, tengo una cultura musical amplia, pero cuando se habla de sentimientos, vuelvo a mi música a mis raíces porque es donde yo pertenezco. 

-¿Cuál es la importancia de los festivales de folklore, desde lo cultural?

-Tienen muchísima importancia, a mi me gusta expresar lo nuestro a través de la música nuestra, contar nuestras costumbres, nuestras relaciones humanas, cómo se desenvuelven lo propio de nuestra cultura y eso es importante. Creo que genera comuniones, más en un país donde hay muchas tensiones a veces se resquebraja, ya sea por cuestiones política o ideologías y lo que tiene de bueno la música es que une a todos por igual. 

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