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Tres arroyos de la región, el Carnaval, El Gato y El Pescado fueron el centro de una investigación encabezada por dos científicos de La Plata. Tomás Mac Loughlin, investigador del CONICET, y Marcos Navarro, ex becario del organismo en el Centro de Investigaciones del Medio Ambiente, monitorearon y estudiaron la presencia de plaguicidas y fármacos veterinarios en estos cuerpos de agua.
El estudio de los expertos, que fue publicado en la revista Chemosphere, puso en la lupa el uso de la cama de pollo, una mezcla de materiales de origen vegetal con excreciones de los animales que se utiliza en cultivos por su aporte químico, fisiológico y biológico al suelo. Los investigadores indicaron que los fármacos utilizados en la crianza de las aves suelen acabar en la materia fecal de los mismos. El estudio se propuso determinar si estos residuos son transportados por el agua hacia los arroyos de la región cercana al lugar de su uso.
Tras la evaluación de distintos puntos de los arroyos, se llegó a la conclusión de que los fármacos y los plaguicidas pueden ser transportados por el agua de lluvia o riego y que acaban siendo captados por plantas acuáticas. Los expertos determinaron que este hecho indica que la contaminación es constante y no responde a un solo hecho de absorción. Además, la presencia de estos elementos en las plantas podría estar ocultando la verdadera contaminación del agua.
Estas plantas en cuestión: Lemna gibba, también llamada “lentejita de agua”; Pistia stratiotes o “repollito de agua”; y Eichhornia crassipes o camalote, entre otras, fueron apreciadas por los científicos por sus cualidades. Afirmaron que una medida para combatir la contaminación que generan las sustancias investigadas podría ser la plantación de estas plantas autóctonas en las zonas de drenaje de las quintas.
El estudio también reveló la presencia de plaguicidas: el famoso herbicida, glifosato; y clorpirifos, un insecticida de uso agrícola prohibido en Argentina desde el 2021.
Ambos científicos resaltaron la necesidad de no culpar ni injuriar a los productores agrícolas, quienes sólo aplican un gran recurso de la economía circular para darle riqueza a sus suelos. La presencia de estos elementos y la posible solución que recomiendan los expertos es un llamado de atención a las autoridades estatales.
También, dieron recomendaciones a quienes utilizan la cama de pollo. Los científicos afirmaron que dicho material debería ser resguardado por tres meses antes de su utilización. Indicaron que los productores deberían mantenerlo bajo una cobertura plástica para que se eliminen microorganismos patógenos y los nutrientes se estabilicen.

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