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El titular de la Casa María Pueblo, Darío Witt, destacó los 29 años de vida de esa institución, consolidada como la organización más antigua de Argentina en el abordaje de la violencia de género e intrafamiliar
En diálogo con CódigoBAIRES, Witt analizó el presente de la entidad y destacó que este aniversario los encuentra “metiéndose con todo en todos lados”, bajo la premisa de que la construcción de alianzas estratégicas es la única respuesta posible ante un contexto de agobio social y económico.
En ese marco, indicó que la institución ha decidido expandir su radio de acción mediante vínculos con colectividades extranjeras y el sector privado, buscando incidir directamente en la realidad territorial y judicial de la provincia de Buenos Aires.
Una de las alianzas es el trabajo conjunto con la comunidad boliviana a través de la organización Mujeres en Acción, quienes han manifestado su voluntad de donar inmuebles para la creación de nuevos centros de prevención y promoción de derechos humanos. El dirigente subrayó que el fortalecimiento de estos lazos responde a una creciente xenofobia y discriminación proveniente de sectores del Poder Judicial y del Gobierno nacional, a los cuales acusó de haber “puesto de moda la crueldad” hacia los inmigrantes.
En esa línea, la entidad avanza en un convenio con la comunidad paraguaya para realizar una feria de trabajo en el predio mencionado, con el objetivo de generar cerca de 250 puestos laborales. Witt vinculó esta iniciativa con la necesidad de combatir la violencia económica, señalando que la falta de empleo y el desplome del consumo son flagelos que desarticulan a las familias y generan una desesperanza masiva.
Según su visión, no es posible limitar la tarea de Casa María Pueblo a lo que ocurre en la relación intrafamiliar cuando existe un bombardeo constante de situaciones que generan desocupación y exclusión social.
La pata privada de este entramado de alianzas se consolidó con el Grupo Futuro, empresa que donó dos inmuebles destinados a la promoción de la igualdad de géneros y los derechos humanos. Desde el sector empresarial destacaron que comparten con Witt la mentalidad de expandir derechos y brindar seguridad jurídica a las familias, permitiendo que la organización cuente con nuevos espacios para realizar talleres de capacitación con niños y jóvenes
Al respecto, consideró que estos lugares serán fundamentales para abordar problemáticas emergentes que el dirigente denunció con preocupación, como el aumento de los índices de suicidio y el crecimiento de la ludopatía infantil, casos en los que jóvenes terminan vaciando las billeteras familiares para apostar en línea.
Más allá de la asistencia directa, Casa María Pueblo —que hoy coordina una red nacional de más de 800 organizaciones y familiares de víctimas de femicidio— ha decidido jugar un rol activo en la renovación del Poder Judicial. En ese marco, adelantó que buscarán incidir en la próxima elección de integrantes de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, proponiendo perfiles con perspectiva de género que rompan con la mirada “retrógrada” de las estructuras actuales.
El titular de la entidad remarcó que las organizaciones nacidas de la comunidad no pueden quedarse simplemente en la queja, sino que deben transformarse en actores políticos que fuercen pasos transformadores y equilibrios en los tribunales.
Este aniversario es también un momento de reivindicación histórica para Witt, quien recordó sus inicios junto al Padre Carlos Cajade hace casi tres décadas, cuando el concepto de género era apenas un tecnicismo para el vocabulario general.
Tras 29 años de labor ininterrumpida, Casa María Pueblo reafirma su identidad como una entidad pionera que elige la integración multicultural frente a lo que Witt, citando al Papa Francisco, definió como la “sociedad del descarte”.

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