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Un joven de 20 años, su pareja de 19 y su hijo de 3 años permanecieron cuatro días secuestrados en una casilla de la localidad de Gómez, partido de Brandsen. La Justicia investiga una red de usura que despojó de una indemnización de $100 millones al padre del joven y terminó tomando como rehenes a sus familiares para exigir el pago de una supuesta deuda.
Efectivos del Departamento Antisecuestros Sur de la Policía Federal Argentina (PFA) lograron rescatar con vida a las víctimas, quienes se encontraban privadas de su libertad en una casilla precaria. Las tareas de localización se concentraron tras el rastreo de comunicaciones y el análisis de antenas telefónicas, en un expediente conducido por el fiscal federal Guillermo Marijuán y el juez Sebastián Ramos.
Durante el procedimiento policial fue aprehendida una mujer señalada como la cuidadora del grupo familiar durante el cautiverio. Al momento de la llegada de los efectivos, la mujer salió de la vivienda y preguntó “¿Ustedes vienen por una denuncia?”- En tanto, el principal sospechoso, un prestamista identificado en la causa como “D”, escapó por una ventana de la casilla al advertir la presencia de los patrulleros y permanece prófugo.
La reconstrucción judicial determinó que el conflicto se inició meses atrás a raíz de un accidente laboral sufrido por el padre del joven de 20 años en Quilmes, por el cual cobró una indemnización cercana a los $100 millones. Tras recibir ese dinero, el hombre entabló un acuerdo verbal con el presunto usurero “D”.
Bajo la exigencia de pagos e intereses constantes, sobre una deuda que los investigadores sospechan que podría ser inexistente o estar sobreinflada, el sospechoso comenzó a exigir transferencias de dinero. La extorsión escaló progresivamente hasta despojar a la víctima de sus hondos, electrodomésticos, vehículos, un terreno y una propiedad. Afectado por las continuas amenazas y sin patrimonio restante, el hombre terminó en situación de calle y debió trasladarse a la Ciudad de Buenos Aires sin disponer siquiera de un teléfono móvil.
Al no contar con más bienes para arrebatarle al padre, “D” interceptó en la vía pública al hijo del hombre y su familia, obligándolos a subir a un auto. Las tres víctimas permanecieron desaparecidas durante cuatro días. En ese lapso, el padre recibió un mensaje extorsivo directo: “Tenemos a tu hijo”.
La denuncia que permitió iniciar el operativo de búsqueda contrarreloj no fue radicada por el padre extorsionado, sino por el entorno familiar de la madre del niño de 3 años, alarmados por la falta de contacto con la joven y su familia.
El expediente quedó caratulado como secuestro coactivo, delito contemplado en el artículo 142 bis del Código Penal. Las fuerzas de seguridad continúan con la búsqueda de “D” e investigan si actuaba de forma individual o como cabecilla de una organización criminal dedicada al otorgamiento de préstamos informales y al cobro mediante extorsión y violencia.

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