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La situación de las farmacias de la Ciudad de Buenos Aires y de la Provincia de Buenos Aires atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años, en un contexto marcado por atrasos en los pagos, dificultades en la cadena de financiamiento y el riesgo de desabastecimiento de medicamentos.
Así lo advirtió Alejandra Gómez, presidenta del Colegio de Farmacéuticos bonaerense (Colfarma), quien describió un escenario crítico con una estructura de financiamiento “completamente desfasada” y alertó sobre un posible efecto en cadena que podría impactar en la provisión de fármacos.
Según explicó la dirigente en declaraciones a la prensa, existen prestaciones correspondientes a diciembre que aún no fueron abonadas, mientras que las farmacias deben afrontar gastos corrientes como sueldos, alquileres e impuestos, además de cumplir con pagos a droguerías en plazos mucho más cortos.
“Hay prestaciones de diciembre aún sin abonar. Las farmacias no solo tienen que sostener su estructura -empleados, alquiler, impuestos- sino que deben pagar a las droguerías en forma semanal, con plazos mucho más cortos. No pueden financiar el sistema”, señaló Gómez.
En la Ciudad funcionan unas 320 farmacias, que forman parte de las más de 4.500 distribuidas en territorio bonaerense. El problema, según indicaron desde el sector, afecta tanto a grandes centros urbanos como a localidades del interior.
“Es algo que impacta en todas las farmacias, inclusive en las de La Plata. Muchas tienen las droguerías cortadas y no pueden reponer medicamentos. Esto no solo afecta a los pacientes de PAMI, sino a todos”, remarcó la titular de Colfarma.
El principal foco del conflicto radica en la diferencia entre los plazos de cobro y los tiempos de pago. Mientras obras sociales y empresas de medicina prepaga abonan con demoras que pueden superar los 40 o 60 días, las farmacias deben cancelar las compras a droguerías en períodos de entre 10 y 15 días.
“Es imposible sostener esa financiación. La farmacia no fija el precio del medicamento ni las condiciones de pago. El convenio tiene fechas establecidas desde 2018 para que toda la cadena esté sincronizada, pero hoy esa previsibilidad no existe”, explicó Gómez.
La dirigente recordó además que a fines de enero el sector acumulaba seis pagos atrasados por montos millonarios. Si bien desde PAMI señalaron en ese momento que los desembolsos se encontraban dentro de los cronogramas previstos y que existía diálogo con las entidades, desde el sector farmacéutico aseguran que la tensión persiste.
“Hoy hay nuevamente cuatro pagos atrasados y la semana que viene se vencen dos más. Porque pagan fuera de término y se empiezan a vencer otros. Siempre están desfasados. Pagaron noviembre, pero esos medicamentos nosotros se los compramos a las droguerías y los pagamos en diciembre. No hay manera de financiar”, afirmó.
Consecuencias y riesgo de desabastecimiento
Desde el Colegio de Farmacéuticos advirtieron que el impacto del retraso en los pagos genera un efecto en cadena: si las farmacias no cobran en tiempo y forma, no pueden cumplir con las droguerías; estas ajustan condiciones comerciales y finalmente surgen dificultades para reponer medicamentos.
“Las farmacias vienen haciendo todo lo posible por sostener las prestaciones y que esto no se convierta en una crisis sanitaria. Pero lo urgente es recuperar la previsibilidad”, sostuvo Gómez.
El sector señaló que la situación es especialmente sensible en el caso de PAMI, debido a la alta demanda de medicamentos por parte de sus afiliados, en su mayoría jubilados y pensionados. Sin embargo, aclararon que el problema alcanza al conjunto del sistema, incluyendo obras sociales y prepagas.
En la práctica, las farmacias se ven obligadas a financiar el funcionamiento del sistema de salud mediante el uso de su stock disponible o acuerdos puntuales con laboratorios que ofrecen plazos especiales, estrategias que, según indicaron, tienen un límite.
“Llega un momento en que la situación deja de ser financiera y pasa a ser un problema económico para el sector”, advirtió la presidenta de Colfarma. Ante este panorama, desde la entidad insistieron en la necesidad de conformar una mesa de trabajo urgente con todos los actores involucrados para evitar que el conflicto se profundice.
“Necesitamos resolver esta distorsión antes de que se transforme en un problema sanitario mayor. Nuestro compromiso es con el paciente y con la prestación diaria, pero sin cumplimiento del cronograma es imposible sostenerla en el tiempo”, concluyeron desde el sector.


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