La ciudad de La Plata volvió a tomar este miércoles las calles a 50 años de la Noche de los Lápices. Radio La Plata 90.9 FM acompañó las veinte cuadras que separaron Plaza Olazábal, en 7 y 38, del Ministerio de Obras Públicas, en 7 y 59, donde se montó el escenario para el cierre. Miles de estudiantes secundarios avanzaron junto a universitarios, organismos de derechos humanos y organizaciones políticas y sindicales, mientras las distintas columnas fueron dejando a la vista que, detrás de una misma fecha y una misma memoria, también conviven distintas lecturas sobre el presente y una tensión interna en el peronismo provincial.
La marcha comenzó a las 14:30 con una marea de estudiantes que se desplazó por el centro platense. La Unión de Estudiantes Secundarios (UES) de La Plata y la Federación de Estudiantes Secundarios (FES) fueron las principales organizadoras y encabezaron las columnas más numerosas. La Cámpora, que comanda ambos espacios, tuvo un rol central en la organización y la seguridad. A lo largo del recorrido se multiplicaron las banderas y aparecieron con fuerza las consignas “Cristina Libre” y “Sin Cristina nada”, que se sumaron a los tradicionales reclamos por “Memoria, Verdad y Justicia” y “Nunca Más”; mientras frente al escenario de cierre, en el mítico edificio de Obras Públicas se desplegaron dos grandes banderas con las pinturas de Cristina y Néstor Kirchner.
Allí estuvieron, entre otros dirigentes, la presidenta del Instituto Cultural provincial, Florencia Saintout; el diputado provincial Ariel Archanco y la intendenta de Quilmes, Eva Mieri, una de las dirigentes cercanas a Mayra Mendoza.
En ese escenario, Pablo Díaz quedó por fuera de la disputa. Sobreviviente de la Noche de los Lápices, llegó al cierre con la voz rasposa después de haber participado de un acto de conmemoración en el Pozo de Banfield, el último lugar donde fueron vistos con vida varios de los estudiantes secuestrados en septiembre de 1976. La jornada anterior, junto a Emilce Moler y Gustavo Calotti, había recibido el diploma honoris causa de la Universidad Nacional de La Plata. Frente a la multitud, Díaz iba a hablar desde la emoción y con el foco en esos jóvenes que, durante 50 años, buscó que no fueran olvidados:
“Hoy van a escuchar al Pablo Díaz secreto, al de las emociones. Estuve a la mañana en el pozo de Banfield con mis fantasmas, con los chicos que quedaron ahí, con mi amiga que quedó ahí. Yo siempre quise que los adolescentes supieran que unos chicos de corta edad habían existido y habían peleado; que querían ser felices, sobrevivir y que todos tuvieran la posibilidad de tener una justicia social”, comenzó contando Pablo a CódigoBAIRES.
Y siguió: “Creo que hoy, al ver esto, después de 50 años, me viene mucha calma. Peleé para esto durante 5 décadas, salí de la cárcel, integré la CONADEP, el Juicio contra la Junta de Comandantes, denuncié a todos en todos los juicios posibles; pero lo más importante era que los chicos estuvieran acá”.
“Me parece que es una buena advertencia: hay jóvenes que quieren sobrevivir teniendo sensibilidad social, amor. La memoria hoy es la identidad de ellos; por eso, para tratar de sostenerse y consolidarse, tienen que estar juntos y unidos”, cerró.
La otra postal de la jornada llegó desde una de las columnas que estaba en 7 y 59, bajo el escenario, y venía desde Quilmes. Eva Mieri, intendenta de ese distrito y alfil de la diputada Mayra Mendoza, también se dio un momento para hablar este portal en medio del griterío de una movilización que, según describió, la tenía emocionada desde días antes.
“Hace dos días que me paro de llorar, tengo que decirlo. Me emociona que, después de 50 años, decir que ‘los lápices siguen escribiendo’ sea una efectiva realidad que llevan adelante los pibes, no solo en la provincia de Buenos Aires sino de todo el país. No es cierto que la juventud está en cualquiera, no es cierto que a la juventud no le importa el otro o la otra”, dijo.
“Esto es una demostración, esta columna enorme de pibitas que tienen bien claro el patriotismo y la valentía y el coraje; el corazón y la cabeza que hay que tener para poner de pie a un país y a una patria con igualdad de oportunidades”, añadió.
“Estoy muy emocionada de escucharlos, de poder participar de esta movilización tan simbólica y que haya un ejercicio de la memoria permanente”, concluyó.
El diputado Archanco, en tanto, tomó otra de las discusiones que atravesaron la marcha: la vigencia política de las demandas que movilizaron a aquellos estudiantes secuestrados, torturados y muertos por la dictadura nefasta del 76′, las continuidades, y un reclamo que las agrupaciones de estudiantes y La Cámpora pusieron en primer plano: sin Cristina Libre esta es una democracia a medias.
“La lucha que en su momento dieron los desaparecidos hoy está reflejada, porque era una lucha para evitar un modelo socioeconómico y cultural que concentraba la riqueza en los más poderosos y que limitaba los derechos de las clases populares. Hoy, más que nunca, está presente esa discusión, porque los poderosos, hoy, utilizan otras armas”, indicó; y continuó “las armas mediáticas y judiciales”.
“Esta democracia no está completa, porque Cristina hoy está detenida y proscripta fundamentalmente por esta discusión que nosotros planteamos. Esta discusión que hace 50, 60 años se viene dando y tiene que ver con los grupos poderosos que manejan el país. Hay un sector de la justicia que condiciona la democracia y eso es lo que está pasando con Cristina. A la persona que desafía la hegemonía de los poderosos la han corrido mediante argucias judiciales”, finalizó.
La Noche de los Lápices ocurrió el 16 de septiembre de 1976 en La Plata, cuando estudiantes secundarios fueron secuestrados durante el comienzo de la última dictadura cívico militar. Seis de ellos permanecen desaparecidos: María Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, Horacio Ungaro, Daniel Racero, Claudio de Acha y Francisco López Muntaner. También fueron secuestrados Víctor Treviño y otros estudiantes que sobrevivieron.

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