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Ni ruidos, ni puertas forzadas, ni desorden: el robo de una caja fuerte de 200 kilos en un comercio de La Plata desconcierta a los investigadores por la limpieza con la que se ejecutó.
El dato central no es solo lo que falta —una caja con dinero y documentación clave— sino la ausencia de cualquier señal típica de intrusión. El local, dedicado a repuestos automotores y ubicado en 41 y 17, no presentaba daños visibles cuando fue abierto por sus responsables.
Según la denuncia, dentro de la caja había alrededor de un millón de pesos y papeles vinculados a la actividad del negocio. Sin embargo, el punto que concentra la atención es otro: cómo lograron sacar un objeto de ese tamaño sin dejar rastros.
Una de las pocas anomalías detectadas fue una puerta lateral sin llave, que el día anterior había sido cerrada. Ese detalle, aunque mínimo, se vuelve central en una investigación que por ahora carece de imágenes: no hay cámaras en el lugar ni en las inmediaciones.
El caso obliga a los investigadores a reconstruir el hecho casi a ciegas y refuerza una preocupación creciente en la zona: la aparición de robos ejecutados con precisión, sin violencia visible y con pérdidas económicas importantes.
La causa ya está en marcha e intenta determinar no solo quiénes fueron, sino también cómo hicieron para concretar un golpe que, por sus características, parece haber sido planificado al detalle.


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